Al costado poniente de la Catedral, se ubica la Plaza de Armas o Plaza de los Mártires, la cual ha sido, la plaza pública principal de la ciudad desde sus orígenes. En 1543, cuando el alarife, hoy diríamos urbanista, Juan Ponce trazó la ciudad, destinó un inmenso espacio para plaza mayor, constituido por una área rectangular de unos 130 metros de ancho por 296 de largo; medidas muy generosas, ya que posteriormente, en 1576, las “Ordenanzas sobre descubrimiento nuevo y población”, comúnmente conocidas como Cédula de Felipe II, recomendaban en forma previsora que la plaza mayor, para nuevas ciudades que se funden: “teniendo respeto a lo que la población puede crecer, no sea menos de doscientos pies en ancho, y trescientos de largo, ni mayor de ochocientos pies de largo y quinientos treinta y dos de ancho. De mediana y de buena proporción es de seiscientos pies de largo y cuatrocientos de ancho”. La plaza moreliana, ya trazada en la fecha de la Ordenanza, la supera con sus aproximados 1,055 por 467 pies castellanos. Según reza el documento. La original plaza mayor de esa época, comprendía la superficie de la actual Plaza de Armas, el espacio que hoy ocupa la Catedral y la actual Plaza Melchor Ocampo.

La Plaza Mayor o Plaza de Armas de Valladolid hoy Morelia, fue el punto de partida para el trazo urbano de la ciudad. Durante un tiempo esta plaza al igual que la plaza al costado oriente de la Catedral (Plaza Melchor Ocampo) sirvieron para guardar los materiales y labrar la cantera para la construcción de la Catedral. En otros años de la época colonial el aspecto de la plaza era el de una explanada plana libre de árboles u mobiliarios urbanos, ya que era el sitio propio para la realización de actos públicos civiles y religiosos como las procesiones y fiestas patronales, además de que se realizaban algunos tianguis.

Esta plaza ha tenido diversos nombres entre ellos ha sido nombrada como “Plaza de la Constitución”, “Plaza de la Republica” y “Plaza de los Mártires” recordado a diversos personajes religiosos y políticos que murieron martirizados en este espacio en 1830.

Esta plaza, a lo largo de la historia, también ha tenido varias modificaciones en cuanto a su diseño arquitectónico, y a finales del siglo XIX en los primeros años del Porfiriato la plaza fue remodelada completamente de acuerdo al gusto europeo de la época, dejándole en gran medida el formato que hoy luce, se colocó el actual kiosco de hierro fundido realizado en 1887 en Londres que hoy luce. Así mismo se colocaron las cuatro pequeñas fuentes de cantera, se cambiaron las bancas de piedra por bancas de herrería, se instalaron farolas de hierro fundido, se colocaron algunas esculturas decorativas como leones y otras figuras. En el siglo XX se realizaron otras modificaciones notables a la plaza, se retiró la decoración porfirista conservándose el kiosco y las cuatro pequeñas fuentes. En 1952 se realizó una remodelación a la plaza dejándola como hoy luce, tiempo en que se colocaron los pilares decorativos de cantera que la circundan, se plantaron algunos árboles, y se colocaron las bancas de cantera.

En el año 2004 la plaza fue restaurada integralmente restituyéndose el pavimento de cantera, se renovaron los jardines, se colocó la herrería que los delimita, se dotó de iluminación escénica y se plantaron otros árboles entre otras mejoras.

Junto con la catedral, la Plaza de Armas desde sus inicios, ha sido punto de encuentro para las familias de morelianas, así como para los miles de turistas que diariamente visitan el primer cuadro de la ciudad.