Esta mañana, en punto de las 11:30, en la Iglesia Catedral, se llevó a cabo la celebración de la Misa Crismal, la cual fue presidida por el Sr. Arzobispo Don Carlos Garfias Merlos, quien después de varios meses de convalecencia, volvió a presidir una Misa solemne en la Catedral, la cual también fue concelebrada por el obispo auxiliar Herculano Medina, el Sr. Cardenal Don Alberto Suárez Inda; los obispos eméritos Carlos Suárez y Octavio Villegas, y más de trescientos sacerdotes de toda la diócesis.       

En la homilía, el Sr. Arzobispo, ante todo, dirigió un saludo de agradecimiento, “saludo a todos ustedes los sacerdotes venidos de las parroquias, rectorías, capellanías, colegios. A los sacerdotes ancianos y enfermos, a los que no han podido venir a Catedral por diversos motivos, a los sacerdotes religiosos y misioneros. A las religiosas y consagradas, a los jóvenes seminaristas que son la esperanza de nuestra Iglesia particular. A todos ustedes hermanos laicos, que son la “sal y la luz en el mundo” y que hacen presente la Iglesia en medio de la sociedad, también aquellos que se unen espiritualmente a esta Eucaristía por medio de las redes sociales”.

Y continuo, “Hoy en este encuentro fraterno quiero agradecer a todos ustedes su oración por mí durante mi enfermedad, tanto en los momentos críticos como en este proceso de rehabilitación. Gracias a Dios, a Nuestra Señora de la Salud y al Venerable Vasco de Quiroga voy mejorando. En estos momentos me siento agradecido y siento una mejoría gracias a las oraciones de ustedes, de sus comunidades parroquiales y de todos aquellos que han elevado oraciones y sacrificios por mí.”

Y recordó que “La Misa Crismal, que el Obispo celebra con su presbiterio, y dentro de la cual consagra el santo crisma y bendice los demás óleos, es una manifestación de la comunión de los presbíteros con el propio Obispo” (OGMR, 157). “Dios, en su infinita bondad, ha querido dejarnos por medio de signos sensibles realidades profundamente religiosas y espirituales que marcan la vida de todo cristiano. Signos sensibles como el agua, el aceite del olivo, el trigo para el pan y la uva para el vino son elementos de la naturaleza que nos comunican la nueva vida, el alimento, la fiesta y la alegría de los redimidos por el Señor”, dijo.

Después de este momento, Sr. Arzobispo renovó las promesas sacerdotales a su presbiterio, y posteriormente, por sus limitaciones, el obispo auxiliar Herculano Medina continuó presidiendo la Santa Misa, y fue quien bendijo y consagró el Santo Crisma, así como los Santos Óleos.