La Catedral de Morelia, por si sola, es un tesoro, pero también en su interior, alberga reliquias singulares, obras de arte y objetos de gran valor para el culto religioso.

Según el libro “La Catedral de Morelia; aportaciones históricas y literarias” (Paz, 1991). Las reliquias que se guardan en este recinto corresponden a Santos y Mártires del cristianismo. La más valiosa, es un pequeño fragmento de madera de la cruz en la que fuera crucificado Jesús de Nazaret, el cual se encuentra conservado y protegido en un viril junto a otros objetos en la sala capitular.

Según la tradición en diversos espacios, también se guardan reliquias de mártires y confesores. Además de los restos de obispo y arzobispo de Morelia, tanto en la cripta subterránea como en las capillas lateras.

Después de la conquista, el vasto territorio conquistado fue dividido y Michoacán fue el tercer obispado, su influencia y gobierno llegaban hasta San Luis Potosí, Querétaro, Guanajuato y parte de Tamaulipas. En estos lugares, existían minas riquísimas de oro y plata, las cuales derramaban su preciado metal al arzobispado de Michoacán y por supuesto se fue enriqueciendo la catedral, y con estos metales, se fue decorando el interior de la misma y se adquirieron valiosos ornamentos para el culto. Prueba de ello, es una enroma pila bautismal elaborada en plata y a martillo, en donde fueron bautizados muchos hombres y mujeres ilustres como Morelos e Iturbide.

En las luchas políticas, la catedral sufrió varios saqueos. Dos son los más importantes. El primero fue en 1812 ó 1814. Y en 1858, el entonces gobernador Epitacio Huerta, tomó la determinación de saquear la catedral. Bajo sus órdenes, se despojó a la catedral de la mayoría de la plata que aquí se guardaba, el candil monumental, toda la crujía, el barandal del coro, se fundieron, además de los vasos sagrados, lámparas, alhajas de las imágenes y ciriales, corrieron la misma suerte. (Paz, 1991).

La catedral también cuenta con obras de arte de muy elevado valor, a pesar de que algunas punturas son copias de famosos originales. Por ejemplo existen don grandes cuadros, colocados sobre las puertas laterales. Representan la conversión de San Pablo y el Martirio de San Pedro. Son imitación de los frescos que pintara Miguel Ángel para la capilla Paulina de Roma. Las pechinas de la cúpula, fueron realizadas por  Salvador Solórzano y son buenas copias de los frescos que representan a los a los Evangelistas en la cúpula de San Pedro en Roma.

Dentro de la sacristía, así como en las capillas y la salas capitulares, se guardan un sin números de obras de arte, imágenes y esculturas de mucho valor, que hacen del recinto catedralicio un relicario del arte sacro.