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Existen dos grandes cuadros, colocados sobre las puertas laterales. Representan la conversión de San Pablo y el martirio de San Pedro. Son imitaciones de los frescos que pintara Miguel Ángel para la Capilla Paulina en Roma”.

Durante el periodo en que se fortalecieron los espacios de culto catedralicios, se colocaron sobre las puertas laterales de la iglesia dos grandes lienzos con los temas del Martirio de San Pedro y la Conversión de San Pablo, el primero firmado por Juan de Sámano y fechado en 1735. No se eligieron imágenes exentas de los santos fundadores de la Iglesia romana o figuras desprovistas de cualquier escenario que las dotara sólo de carácter devocional, sino obras vinculadas con el complejo género de la pintura narrativa, el de mayor jerarquía según los tratadistas de la época, pues proponía de entrada un desafío compositivo. Ambos episodios tenían para ese entonces una importante tradición iconográfica y solían disponerse juntos como expresión de los cimientos del poder eclesiástico y de la sucesión apostólica.

Si bien la disposición de la tema aparece registrada en el inventario de 1787, no es posible afirmar si la última imagen se trató de una obra producida también alrededor de 1735 o consistía en aquel cuadro comisionado por el obispo Escalante para el primer Altar Mayor de la catedral definitiva. Aun así, el conjunto ofrecía un discurso sobre el lugar supremo de la Iglesia católica y sus orígenes encarnados en dos de las figuras más relevantes de la historia sagrada. Mientras la conversión de san Pablo camino a Damasco señala el despunte de la propagación del cristianismo, la crucifixión de San Pedro, alude a la preeminencia de Roma como enclave cimero de la cristiandad.

Como se mencionó, sólo el cuadro del Martirio de San Pedro está firmado por el pintor local Juan de Sámano, cuyo trabajo se circunscribió a la primera mitad del siglo XVII.

Entre los años 2008 y 2009, estos dos cuadros, fueron bajados de sus espacios tradicionales para ser sometidos una minuciosa restauración, y posteriormente, en dos diferentes momentos fueron colocados nuevamente en su lugar de origen, para la veneración de los fieles.