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Bajo las torres, y manifestando alarde técnico, se ubican dos Capillas cuyos arcos interiores soportan el peso de aquéllas; la del lado oriente está dedicada a la Virgen de la Soledad, y la del poniente a la Sagrada Familia.

Entrando de frente a la Catedral, del lado derecho se ubica la Capilla de la Sagrada Familia [o “de las Reliquias”], en esta capilla se encuentran dos urnas de estilo barroco, que según la tradición  guardan los restos de San Pío y San Cristóbal, mártires, en preciosas urnas rococó del siglo XVIII [y “Los brazos de San Lucio, Froilán y San Felicísimo”, según el Dr. Mario Tapia Sandoval]; asimismo, una pintura de San Andrés Avelino. Y en el altar, se puede contemplar la imagen de la Sagrada Familia, con María tomando de la mano al Niño Jesús, y San José a su lado. Recientemente se puso a la veneración de los fieles, la Imagen de San Judas Tadeo, lo que ha hecho de esta capilla, una de las más visitadas por la feligresía.       

Del lado izquierdo se ubica la otra capilla bajo las torres; la de la Virgen de la Soledad, que se anexa al acapilla del Santísimo. En ella se encuentra como pintura sobresaliente “una Piedad, del XVIII, de estilo neoclásico”. Además de otras obras, como una pintura de San José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei y una imagen de bulto de San Pio X.